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  Medio ambienteGestión Ambiental

Para asegurar que sus actividades y operaciones se llevan a cabo protegiendo el entorno de posibles impactos ambientales significativos, Edenor ejecuta una serie de procedimientos y criterios para elaborar cuidadosamente la planificación de su gestión ambiental.

Cuando hablamos de planificación en general, nos referimos al acto de pensar o imaginar las acciones necesarias para la ejecución de actividades con el fin de alcanzar determinados objetivos.

En el caso particular de planificar la gestión ambiental, un grupo de Responsables y Representantes de Medio Ambiente de todas las Direcciones de la compañía, junto con la Subgcia. de Medio Ambiente, anualmente se reúnen para ejecutar una serie de pasos establecidos en la Norma Ambiental y de Seguridad Nº2, que culminarán con el ya conocido Plan de Gestión Ambiental de Edenor.

Este grupo de responsables -capacitado específicamente para ello-, en primera instancia procede a identificar todos aquellos aspectos ambientales de sus respectivas actividades, es decir, todos aquellos elementos de las tareas y operaciones de sus sectores que puedan interactuar con el medio ambiente, resultando dicha interacción en un impacto ambiental, es decir, cualquier cambio en el ambiente, sea adverso o beneficioso resultante de dicha interacción.

Luego, se establece la importancia de los factores ambientales, que son aquellos elementos del entorno que pueden verse afectados por los aspectos ambientales.

Para facilitar el análisis de los aspectos ambientales de nuestras actividades sobre el entorno, se han considerado los siguientes factores:

  • medio físico: agua, aire, suelo

  • medio biótico: vegetación y fauna

  • medio perceptual: paisaje

  • medio antropico: sociedad, infraestructura urbana, estructura de servicios, economía, usos del suelo y patrimonio histórico-cultural.

Una vez que cada responsable haya valorado dichos factores, en función de las características del entorno de su área respectiva, procede a determinar la importancia del impacto.

Dicha importancia, que hace referencia al grado de manifestación del impacto, es una medida cualitativa del mismo que depende de una serie de características:

  • Importancia legal: posibilidad de que se deriven responsabilidades penales, civiles o administrativas.

  • Intensidad: grado de incidencia de la alteración o de la destrucción del factor.

  • Dispersión: área de influencia del efecto en relación con el entorno de la actividad.

  • Consecuencia: posibilidad de restituir el factor afectado.

  • Probabilidad: posibilidad de ocurrencia.

Una vez determinados dichos parámetros para cada impacto, se procede a ordenarlos jerárquicamente de mayor a menor según su importancia, y los impactos que aparecen en las primeras posiciones dentro del 20 % son los significativos, siendo éstos los que constituyen la base para la definición de objetivos.
Dichos objetivos quedan plasmados en el Plan de Gestión Ambiental para cada Dirección, en los cuales, una vez aprobados por la Presidencia y los respectivos Directores, quedan detalladas las metas y objetivos ambientales, así como los responsables de su ejecución, los recursos necesarios y determinados indicadores que permitan seguir periódicamente el cumplimiento de los mismos.

Estos objetivos son el núcleo sobre el que se centran los esfuerzos de mejora continua del comportamiento ambiental de la empresa, con el fin último de que las actividades y operaciones de la organización sean ejecutadas de manera respetuosa con el medio ambiente.

 
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