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  Edenor y la ComunidadPremio Edenor para Autores Inéditos

Doce ventanas al tango

Premio Edenor a escritores sin libro publicado en el género ensayo

Año 2001

Jurado del Concurso:

Hilda Guerra
Luis Gregorich
Fernando Lavore
Ricardo Ostuni
Fernando Sánchez Zinny

Palabras preliminares

Debe existir alguna causa, secreta y profunda seguramente, para que haya sido justamente en estas comarcas donde se produjo ese auténtico fenómeno sociológico del que ha sido, y lo es todavía escenario la República Argentina, país que, desde un principio y durante las distintas épocas de su historia, recibió incondicionalmente a hombres y mujeres procedentes de las más diversas etnias del planeta y logró, casi de manera milagrosa, asimilarlos rápidamente, sin dificultades y con un resultado final innegablemente armonioso.
Si existió algún tipo de choques en algún punto del proceso de integración entre criollos y los recién llegados, hasta ahora nadie se animó a afirmar que hubiera sucedido, como una demostración más de la enorme generosidad de ánimo de esta nación, ya que la fusión se cumplió naturalmente y sin interrupciones. Esa gigantesca mezcla de culturas, cuyos ingredientes principales fueron los que dieron en denominarse con ese cariño burlón con el cual los argentinos escondemos la ternura, el “gallego” y el “tano”, fue el que diera nacimiento a nuevas costumbres y formas de ser, que tienen la particularidad de ser absolutamente distintas a las de cualquier otra parte del mundo, parecidas sí, a muchas de las existentes, pero nunca exactamente iguales a ninguna de las mismas, pero también arrojó un fruto que resulta por cierto enormemente valioso si se lo observa desde un punto de vista filosófico: una manera original de interpretar la esencia del ser humano como ente individual y a la vez gregario y, lo que resulta realmente importante, una forma única de vivir esa nueva captación de la realidad.
Esta simbiosis realmente extraordinaria (además de dar lugar a esa frase tan trajinada, pero no por ello menos exacta que define a este territorio como a un “crisol de razas”) tendría, tarde o temprano, de manera casi fatalmente obligatoria que evidenciarse por medio de algún fruto de naturaleza cultural. Y no resulta para nada extraordinario que ello haya ocurrido mediante la expresión musical. El tango es, nada más y nada menos que la demostración práctica de la auténtica naturaleza y de las características básicas de esta nueva raza, que como ya se dijo, es totalmente distinta a todas las demás que pueblan el planeta, pero que al mismo tiempo es portadora de la sabiduría de haber aprovechado lo mejor de todas ellas.
Eso explica que se haya difundido rápidamente por el mundo y ganado legítimamente su universalidad. Esto no sucede por casualidad sino, simplemente, porque su origen es estrictamente universal.
Todo lo comentado no constituye más que el primer paso para introducirse en una temática que contiene miles de recovecos por recorrer. Por eso se propuso precisamente para la edición del año 2001 de este Concurso para Autores Noveles, que los escritores inéditos nos entregaran su visión del tema :“Tango, autores e interpretes”, en la seguridad de que serían numerosos no solo los que se sentirían fascinados ante el desafío, sino también que de ese modo les estaba entregando la posibilidad de descubrir nuevos misterios dentro de ese gran misterio que diera en denominarse tango.
Así, un jurado integrado por Hilda Guerra, Luis Gregorich, Fernando Lavore, Ricardo Ostuni y Fernando Sánchez Zinny realizó un análisis entre el más de centenar de ensayos que llegaron de todo el país y del Uruguay seleccionó los que consideró más importantes, que en esta oportunidad pertenecen a los porteños Diana Lía Braceras; Mónica Andrea Ogando; Daniel Mario Lago; Lydia Orsi; Eduardo Rubén Bernal; Eduardo Lancellotti; Jorge Adámoli y Pedro Ochoa; así como los de Ariel Carrizo Pacheco y Héctor Angel Benedetti de Villa Ballester, en la provincia de Buenos Aires; Juan Bautista Duizeide, de Berisso y Juan Raúl Rithner, de General Roca, provincia de Río Negro.
El lector encontrará en sus trabajos, un auténtico homenaje a la diversidad de enfoques, en este volumen, titulado “Doce ventanas al tango” (que en rigor de verdad son muchas más) y tendrá ocasión de esta manera de conocer detalles, encontrar sentido a determinados símbolos y, lo que es más importante, consolidar el orgullo que seguramente siente por su música ciudadana por excelencia.

Edenor

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